Sistema permitirá a la institución disminuir el consumo, la contaminación y los costos del agua.

u-03- Proyecto especializa a ingenieros y técnicos nacionales: INA purificará agua con membranas de alta tecnología
(Créditos: Foto cortesía de la empresa)

 

Todos los días en el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) se consumen más de 200 metros cúbicos de agua solo en la sede principal (en la Uruca), ya sea del propio pozo o de Acueductos y Alcantarillados (AyA), con un costo anual de más de ¢70 millones.

El sistema empleado por el INA para el tratamiento de las aguas residuales en los últimos años ha sido ineficiente, y esto ha causado una gran contaminación, razón por la cual la institución tendría que dirigirlas de vuelta al AyA, lo cual implica un costo doble: el de recibir el agua y el de desecharla.

Como solución a este problema, Axel Michael Haase, ingeniero, en coordinación con el gobierno alemán está ejecutando un programa público-privado o PPP (del inglés: public private program), que consiste en la cooperación de una empresa privada y una pública: en este caso son la empresa privada de filtración por membrana MFT y el INA.

Haase explicó que con la ayuda económica del gobierno alemán, que asumió la mayor parte de los costos, se importó un sistema de prueba y entrenamiento, mediante el cual él instruye a un grupo de ocho personas –ingenieros de diferentes ámbitos y también técnicos del INA y de AyA– para que asuman, una vez finalizado el programa, el uso y mantenimiento del sistema.

De igual manera, se capacitará a los técnicos costarricenses con una enseñanza dual, que incluye aspectos teóricos y prácticos, para seguir la enseñanza acerca del sistema y su mantenimiento.

En Costa Rica hay profesionales calificados y este programa fomenta su especialización, a la vez que genera grandes oportunidades de crecimiento tecnológico en el futuro.

El tipo de sistema que se le propone al INA tiene 20 años de existencia y se ha instaurado con éxito en Rusia, Chile, Arabia Saudita y Alemania, entre otros.

Tecnología de primer mundo

La mencionada tecnología está basada en una técnica llamada filtración por membrana, en la cual el agua, con presiones muy altas, pasa por membranas de diferentes tamaños, según la necesidad que se tiene. En este caso particular, la propuesta es usar el menor tamaño existente en este momento. El proceso se denomina ósmosis inversa, el cual es capaz de separar del agua los iones monovalentes (con exceso o defecto de una carga, ya sea negativa o positiva), por ejemplo el sodio (Na+) y cloruro (Cl-) y, por lo tanto, desalinizar el agua.

Esto haría posible convertir cualquier agua residual, incluso aguas grises, en agua potable de primera calidad. Con el uso de este sistema −en conjunto con depuradoras vegetales para purificar el agua pluvial que cae en las edificaciones y los parqueos del INA−, en los lavatorios e incluso los servicios sanitarios se podría crear un circuito cerrado de agua de alta calidad, a costos más bajos y de manera amigable con el ambiente.

Este sistema podría implementarse en grandes construcciones con un alto consumo de agua y en lugares como Guanacaste, donde a menudo hay escasez del líquido.

AXEL HAASE, INGENIERO: AHORRAR AGUA SERÁ VITAL EN LOS PRÓXIMOS AÑOS

“El principal desafío que tiene Costa Rica no es tanto la búsqueda de más agua, sino reducir el consumo y aumentar la reutilización de aguas residuales, ya sea para agua potable de consumo o para riego”.

Este es el criterio de Axel Michael Haase, ingeniero especializado en procesos químicos, medioambiente y agua, al referirse a las posibilidades de aplicar en el país tecnologías que ayuden a reducir el consumo de agua y la contaminación con aguas residuales.

¿En qué ha trabajado antes de ejercer en el INA?

−Después de graduarme como ingeniero de procesos químicos en 1979, trabajé en la industria farmacéutica (Berlin Chemie AG) como jefe de manejo del agua de toda la empresa. Ya en aquel momento mi tesis trató acerca de la filtración de agua, pero en un nivel más bajo con respecto a ahora, pues ha habido grandes avances. Posteriormente, estuve trabajando en varios proyectos en Asia; todos tenían que ver con tratamiento de aguas residuales, por ejemplo, en la industria de Palma en Tailandia.

Además, fui coordinador de un proyecto de la Unión Europea, en el cual ocho compañías de siete países mediterráneos colaboraron. En él se puso en marcha un plan piloto para limpiar con los rayos solares las aguas residuales en molinos en Grecia, igual que el manejo general y sustentable de agua, suelo y energía.

¿Cree usted que en Costa Rica se podrá instalar sistemas similares al del INA?

−El equipo que estamos usando en el INA para hacer el entrenamiento evidencia lo que se puede lograr utilizando y combinando varias tecnologías inteligentemente. El principal desafío que tiene Costa Rica no es tanto la búsqueda de más agua, sino reducir el consumo y aumentar la reutilización de aguas residuales, ya sea para agua potable de consumo o para riego. En este sentido, el sistema se podría instalar en todas las sedes del INA y también en condominios y grandes hoteles, donde el consumo de agua es muy alto. En Costa Rica hay gran cantidad de técnicos e ingenieros altamente calificados que son y serán instruidos en el manejo y mantenimiento de estos sistemas.

¿Qué se necesita para garantizar el funcionamiento de estos equipos?

−Antes que nada, se da dos años de garantía por los equipos; lo importante es que la maquinaria del equipo tenga siempre el mantenimiento correcto, para lo cual se necesita la labor disciplinada y altamente responsable de los técnicos calificados para este trabajo. Esto comienza con el orden y la puntualidad, y sigue con la búsqueda personal de mayor conocimiento y aprendizaje. Al menos esa es mi experiencia de proyectos en China, Paquistán, África, Kosovo y América Latina. Esto puede sonar como una forma de pensar muy alemana, pero a nosotros nos ha funcionado.

¿Cuáles cree usted que son las mayores ventajas del sistema de reciclaje de agua?

−La mayor ventaja es el ahorro de agua, lo cual va a ser muy importante. En los próximos 15 años habrá alrededor de un 30% menos de agua en Costa Rica. Adicionalmente, se ahorra dinero, porque no se dependerá de empresas para conseguir el agua. Con la “ultrafiltración” o la ósmosis inversa se puede garantizar que cualquier bacteria, virus, suciedad u otro tipo de impureza se eliminan del agua −incluso la sal−, y el agua entonces queda con la mejor calidad posible. El agua de mar no es la fuente óptima y sería más práctico usar el agua pluvial, pero parece que en el futuro no nos quedará otra opción.

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